SER UN BUEN PROFESOR

Definitivamente cuando se habla de seguir una carrera por vocación podemos pensar en forma inmediata en la Pedagogía, sabemos que "cualquiera" no puede ser Profesor, "cualquiera" no puede ser ejemplo y guía de jóvenes que experimentan la etapa más difícil de sus vidas, la adolescencia, o bien ser responsable de la formación de niños, la llamada educación básica o primaria que es la plataforma intelectual primera. Ahora si trazamos una línea y subimos otro escalón y apuntamos al blanco de la Educación Universitaria, es decir, pofesores que forman a profesionales la tarea se torna más intensa y significativa. En lo concreto quiero referirme a los profesores de este último nivel, aquellos cuyas prácticas distan mucho de una verdadera vocación, humillan a los alumnos que no bailan a su ritmo, discriminan y persiguen sin contemplación y son capaces de reprobar a un joven hasta hacerle perder su carrera, años de estudio y sacrificio de sus familias perdidos . Estamos conscientes de que estudiar en Chile no es cosa fácil, más aún si nos topamos con este tipo de monstruos. Ahora viene la pregunta, quién protege a los jóvenes masacrados por una docente caprichosa, malhumorada e injusta? quién puede dar fe que esta mujer posee la formación idónea para ejercer este cargo si buscando en internet en las páginas de la Universidad su currículum aparece incompleto?
En una primera instancia quiero dar fe en este blog de que este caso existe y que hay una docente que se mueve en los pasillos de cierta universidad creyéndose Diosa y castigando a una estudiante por incompatibilidad de caracteres, porque no le gusta como viste y sin asistir en forma continua a la supervisión de práctica se atreve a reprobarla por una tercera vez impidiéndole de esta forma completar la última estapa correspondiente a la práctica y seminario, por ende perder la carrera. No doy nombres porque en este momento se espera la respuesta a una segunda apelación a las autoridades competentes del plantel universitario, quiero agregar además que existen testigos que pueden dar fe de que la profesora de la cual hablo no es objetiva en su evaluación.
A continuación un extracto ajeno tomado de internet...
Ser Docente, es algo complejo, sublime y más importante que enseñar matemática, biología, inglés u otra asignatura. Educar es alumbrar personas autónomas, libres y solidarias. Es ofrecer los ojos propios para que los alumnos (as) puedan mirar la realidad sín miedo.
Ser Docente, no implica solo dictar horas de clases, sino dedicar alma. Exige no solo ocupación, sino vocación de servicio. El genuino educador se esfuerza por ser verdadero amigo de cada uno de sus alumnos (as), ya que ellos (as) no son cosas para barrerlas, son personas, con su propio mundo intelectual y emocional. Es necesario cooperar con ellos para que hagan el mejor uso de las posibilidades y potencialidades. Es triste comprobar cómo la mayoría de los Docentes reducen su profesión a meros dadores de clases y creadores de planificaciones sin contextos, sin siquiera asomarse a la grandeza de lo que significa ser educador.

Ser Docente, es ser un estilista de almas, un embellecedor de vidas; tiene una irrenunciable misión de partero del espíritu y de la personalidad. Es alguien que entiende y asume trascendencia de su misión, consciente de que no se agota de impartir conocimientos o propiciar el desarrollo de habilidades y destrezas, sino que se dirige a formar personas, a enseñar a vivir con autenticidad, sentido y proyectos, con valores definidos, con realidades, incógnitas y esperanzas.
Ser Docente, consiste en brindar vuelos de altura, sembrar utopía, estar siempre abierto a la aventura de lo desconocido, al riesgo de las cumbres, exploradores de nuevos horizontes y mundos más humanos construidos mas allá de los gritos y de la impaciencia.
Ser Docente, es ofrecer una varita mágica a los niños (as) para que puedan volar con sus fantasías, recorrer los caminos de la imaginación, visitar estrellas y países encantados, hablar con mariposas y tulipanes, descubrir horizontes insospechados y descansar con el pecho de la luna.
Ser Docente, es guiar a los alumnos (as) a la maduración de una fe. El educador creyente deberá reflejar su fe en su propia vida. Por eso, dentro de sus limitaciones, tratará de caminar siempre al lado de sus alumnos (as), dispuesto a atenderle con especial cariño y dedicación sobre todo cuando estén en serios problemas y dificultades. Que los alumnos (as) sientan que siempre podrán contar con su ayuda y comprensión y nunca estarán solos (as).
Ser Docente, es más que inculcar respuestas e imponer repeticiones, conceptos, formulas y datos, es orientar a los alumnos (as) a la creación y el descubrimiento, que surgen de interrogar la realidad de cada DIA y de interrogarse permanentemente. Es formar individuos críticos, libres,democráticos, innovadores, trabajadores y con sentimientos nobles.
Ser Docente, no es ser un suplicante ni buscador de faltas, ni descalificador de los demás, ni un ciego que da palos a diestra y siniestra... Es una persona estudiosa, paciente, serena interiormente y amante de la profesión docente.
Sabemos que Educar Implica: Compromiso, Responsabilidad, Vocación y Amor por lo que Hacemos.











María Salvadora dijo
Cuando un profesor o profesora actúa de un modo subjetivo dañando con ello a una persona no merece mantener el título y menos continuar en contacto con jóvenes que necesitan modelos válidos y moralmente impecables.
Saludos
13 Noviembre 2010 | 05:42 PM